| |
 |
|
|
"Papel
de las Vacunas Alergénicas
(Inmunoterapia)
en el Tratamiento de la
Alergia Respiratoria"
|
|
Dr. Carlos González de la Cuesta.
Unidad de Alerxia.
Complexo Hospitalario Ourense.
|
Para el tratamiento de la alergia respiratoria, el
alergólogo, además de un buen tratamiento con fármacos,
que alivien la inflamación alérgica, suele recomendar
la iniciación de una vacuna alergénica específica.
La vacuna alergénica es específica porque contiene
el alergeno causante de la enfermedad del paciente.
Los alergenos más frecuentes en Galicia son los ácaros
domésticos D. pteronyssinus y el pólen de gramíneas.
La vacuna modifica la evolución de la enfermedad alérgica
respiratoria hacia la mejoría, mejorando la calidad
de vida del paciente, mediante la reducción de síntomas
y el consumo de medicamentos. Incluso, en un número
muy importante de pacientes consigue la remisión de
la enfermedad alérgica respiratoria (desaparición
de las molestias).
La vacuna generalmente se indica cuando uno presenta
síntomas nasales o bronquiales frecuentes o diarios,
a pesar de unas correctas medidas de prevención ambientales.
El primer objetivo de la vacuna alergénica es mejorar
a uno de sus molestias. Esto se produce restableciendo
la normalidad del sistema inmunológico, induciendo
una tolerancia a la sustancia que le causa la enfermedad.
Cuando uno esté en tratamiento con vacunas, debe estar
practicamente libre de síntomas, por lo que, es posible
que al principio tenga que compatibilizar la vacuna
con otras medicinas.
Las vacunas alergénicas más utilizadas suelen ser
las inyectables por vía subcutánea. Esto es así, porque
son en las que se tiene más experiencia. Su administración
debe ser siempre en un Centro Sanitario. El paciente
suele empezar la vacuna, subiendo la dosis semanalmente,
hasta alcanzar la dosis de mantenimiento. Normalmente,
la fase de iniciación suele ser de una administración
semanal, durante 2-3 meses. La fase de mantenimiento
suele ser de una administración mensual. Actualmente,
existen pautas de iniciación más rápidas, inyectandose
varias dosis en el mismo día, separadas por media
hora. Incluso, con cierto tipo de vacunas llamadas
alergoides, en Unidades de Inmunoterapia hospitalarias,
se hacen iniciaciones ultrarápidas, consiguiéndose
llegar en 1 día, a la dosis de mantenimiento. Estas
pautas de vacunación más rápidas pueden hacer que
un paciente mejore antes.
Las vacunas alergénicas inyectadas, son muy bien toleradas,
por la mayoría de los pacientes, con la única incomodidad
que supone pincharse en el brazo. Sin embargo, a no
todos los pacientes la vacuna le sienta bien, y de
forma excepcional (4 de cada 100 pacientes), puede
reproducir los síntomas alérgicos. Por ello, es importante
estar libre de síntomas el día de su administración
y esperar en el Centro Sanitario, al menos media hora
despues de la inyección. Puesto que, si se produce
una inesperada reacción adversa, puede tratarse rápidamente.
Lo que si es relativamente frecuente, es la inflamación
local, que se produce en aproximadamente 1 de cada
10 pacientes. Esta nos obliga, cuando es molesta,
a tomar un antihistamínico previamente o a bajar la
dosis.
Otros tipos de vacunas alergénicas alternativas y
eficaces son las vacunas sublinguales y las tópicas
nasales. La vía más usada es la sublingual. Su ventaja
es que no hay que pincharse, por lo que, suele recomendarse
a personas que tienen miedo a las agujas o niños.
Su desventaja es que hay que administrarla un mínimo
de 3 veces por semana. Las vacunas sublinguales suelen
ser muy bien toleradas, presentándose en ocasiones
una intolerancia local, con picor en la boca, o molestias
digestivas. Las vacunas tópicas nasales presentan
el inconveniente de que no son bien toleradas en la
nariz, por algunos pacientes, precisando un pretratamiento
con antihistamínicos tópicos nasales.
Una vez que el paciente lleva un tiempo de vacuna,
generalmente 4-12 meses, se suele ajustar el resto
del tratamiento. Puede ser que ya en esta fase, pasemos
a necesitar tratamiento con las otras medicinas de
forma ocasional.
La mayoría de los pacientes en tratamiento con vacuna
alergénica mejora (alrededor de un 80%). Hay dos tipos
de mejoría, unos pueden mejorar ya desde los primeros
meses del inicio de la vacuna, y otros tienen una
mejoría gradual, de año en año van mejorando, hasta
que al cabo de 3-5 años, estan sin síntomas o con
necesidad de otras medicinas de forma intermitente.
Por supuesto que, no todo el mundo mejora, por lo
que, al menos una vez al año, se debe hacer una valoración
de la efectividad de la vacuna, y cambiarla si el
paciente no mejorase.
El tiempo medio de tratamiento es alrededor de 5 años.
El mínimo son 3 años. Si se interrumpe antes la vacuna,
uno puede recaer pronto. Cuando uno ha mejorado, se
considera que se puede parar la vacuna, cuando lleve
2 años libre de síntomas o a los 5 años de tratamiento.
Otro de los objetivos de las vacunas alergénicas es,
en los pacientes con rinitis, la prevención de la
aparición de asma. Se considera que el riesgo de presentar
asma, en un paciente con rinitis, es aproximadamente
del 20% en los alérgicos a gramíneas y del 40% en
los alérgicos a ácaros. Este riesgo baja al 5%, si
el paciente se vacuna.
Otro de los beneficios de la vacuna es, que si uno
ha mejorado, este beneficio puede perdurar al terminarla,
si la vacunación es prolongada (más de 3 años). Pudiendo
presistir la mejoría, al menos 5 años en la mayoría
de los pacientes (75%). Dependiendo de diversos factores
(grado de alergia, medio ambiente, etc), hay pacientes
que pueden necesitar revacunarse. En el peor de los
casos, si uno volviese a tener de nuevo las molestias,
volverá a mejorar al revacunarse.
 |
Por todo ello, te animamos
a consultar con tu alergólogo,
la posibilidad de vacunarte, si tu enfermedad
lo requiere.
Si tienes alguna pregunta sobre las vacunas,
puedes mandárnosla a:
info@sgaic.org.
|
|
|
|