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"ASMA
Y SUBMARINISMO"
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Dr. Antonio Parra Arrondo
Alergólogo
Hospital Juán Canalejo. La Coruña.
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Hasta hace relativamente poco tiempo, el asma ha
sido considerada como una contraindicación absoluta
para la práctica del submarinismo, sin embargo, la
realidad es que muchas personas que bucean padecen
asma bronquial, de manera que esta percepción está
cambiando. Hoy en día el asma no puede considerarse
una contraindicación absoluta para la práctica del
submarinismo.
ALGUNAS NOCIONES IMPORTANTES
DE LA FISIOLOGÍA DEL BUCEO:
Ley de Boyle: en un gas, la presión y el volumen
están inversamente relacionados. Conforme el buceador
se sumerge, la presión ambiental aumenta (1 atmósfera
de presión cada 10 metros) y el aire ocupa menos espacio.
A 10 metros de profundidad el aire ocupa la mitad
de espacio (es más denso). Al contrario, conforme
el buceador asciende, la presión ambiental disminuye
y el volumen de gas de sus pulmones o cavidades se
expande. Si este aire no tiene salida, como podría
ocurrir en la sinusitis, inflamación de Trompas de
Eustaquio, asma aguda, otras enfermedades con obstrucción
de la vía aérea, o mediante la contención del aire
durante el ascenso, es entonces cuando se produce
el barotrauma. En el caso de los pulmones,
se produce ruptura de los alvéolos, lo que la lugar
a la presencia de aire en el mediastino (neumomediastino)
o en la piel (enfisema subcutáneo) o en la cavidad
torácica (neumotórax) o incluso la entrada de aire
en los vasos sanguíneos (embolización) lo que puede
afectar a múltiples órganos, de los que el más sensible
es el sistema nervioso. Está última es la complicación
más grave. La causa más frecuente de barotrauma
pulmonar y embolismo gaseoso es un ascenso rápido
(pánico) mientras se sostiene la respiración.
Hay ciertos factores que predisponen a accidentes
de barotrauma como las adherencias pulmonares y bullas
en los pulmones. Sin embargo, los valores de las pruebas
de función respiratoria no predicen los sujetos que
van a sufrir barotrauma.
Otra enfermedad que puede ser consecuencia del buceo
es la enfermedad descompresiva que ocurre cuando
el Nitrógeno disuelto en la sangre forma burbujas
al disminuir la presión en el ascenso. Parece que
una enfermedad obstructiva de la vía aérea es un factor
de riesgo para que ocurra la misma.
La narcosis por Nitrógeno se debe a una elevada
presión parcial de nitrógeno inhalado por el aumento
de presión en aguas profundas (al aumentar la presión,
aumenta la densidad de nitrógeno en el aire inspirado).
Este nitrógeno en sangre produce efecto narcótico
a partir de 25-30 metros de profundidad. Este proceso
se soluciona en muy poco tiempo disminuyendo la profundidad
de la inmersión.
Los buceadores sin botella realizan maniobras de hiperventilación
previamente a la inmersión para disminuir la concentración
de CO2 y de esta manera retrasar el estímulo para
nueva inspiración (mediado por CO2) y poder aguantar
más tiempo bajo el agua. Esto puede ser peligroso
puesto que el O2 se consume sin la "alarma" del aumento
de CO2, hasta que los receptores carotídeos perciben
la baja presión de O2. Cuando se inicia la ascensión,
la concentración (presión parcial) de O2 sigue bajando
rápidamente, tanto por el consumo como por disminución
de la presión (al ascender y disminuir la presión
ambiental), lo que puede producir una caída rápida
del O2 que de lugar a una posible alteración del nivel
de conciencia. Esta es una de las causas más frecuentes
de accidentes entre los practicantes del buceo.
RIESGO DE BUCEAR PARA EL PACIENTE
ALÉRGICO/ASMÁTICO
ASMA BRONQUIAL:
Por lo dicho con anterioridad, y ante una vía aérea
con obstrucción, existe una mayor probabilidad teórica
de sufrir un barotrauma entre las personas
que padecen asma.
Los riesgos del asmático son:
1. Obstrucción
de la vía aérea durante el ascenso, dando lugar a
un barotrauma. La mayor densidad del aire inhalado,
la menor humedad relativa y la menor temperatura favorecen
el broncoespasmo. También existe la posibilidad de
nebulizar agua salada con la respiración, así como
un posible estrés psíquico que podrían favorecer el
broncoespasmo.
2. Existe un incremento
en el trabajo de la respiración durante la inmersión
debido a que la densidad del aire se duplica a 10
m y a que tenemos que respirar a través del regulador.
Esto produce una disminución en los flujos respiratorios,
disminución en la ventilación y limita el rendimiento
físico con ejercicio, lo que podría ser más importante
en un asmático.
3. Lo anterior
a su vez también aumenta el volumen de sangre intratorácico
y la presión intratorácica lo que favorecería el colapso
de bronquiolos, dando lugar disminución del flujo
en las pequeñas vías aéreas.
4.
Los pacientes asmáticos que utilizan boncodilatadores
tienen un riesgo teórico adicional. Estos fármacos
son venodilatadores pulmonares, con lo que disminuyen
la capacidad de filtro pulmonar del paso de burbujas
de aire al sistema circulatorio.
Sin embargo, el sujeto asmático buceador es más conocedor
de los peligros de su actividad, y por lo tanto más
cumplidor con las normas de seguridad. Hay que tener
en cuenta que la mayoría de los accidentes ocurren
por errores de comportamiento y juicio, más que
por problemas estructurales pulmonares. Los estudios
sobre accidentes en el buceo no muestran diferencias
significativas en el número de accidentes en los buceadores
con asma y los pacientes con asma no están sobre-representados
en las estadísticas de accidentes durante el buceo.
Recomendaciones sobre asma y
submarinismo en la actualidad.
La guía de la British Thoracic Society sobre asma
y submarinismo hace las siguientes recomendaciones:
1. Los individuos
con historia de asma en el pasado, pero que están
asintomáticos, sin medicación y tienen pruebas de
función respiratoria normales pueden ser aptos para
bucear.
2. Los individuos
con asma presente, bien controlada con medicación,
con desencadenantes bien conocidos, y con pruebas
de función respiratoria normales, pueden ser aptos
para bucear. Se les debe realizar una prueba de esfuerzo
para valorar esta posibilidad, que tiene que ser negativa.
3. Los individuos
con asma aptos para bucear deben recibir información
específica sobre el manejo de su asma. Deben reconocer
y controlar sus síntomas y realizar control del pico
de flujo respiratorio dos veces al día. No deben bucear
si sufren agudización, o el valor del pico de flujo
desciende un 10% por debajo del mejor valor personal
o la variabilidad del pico de flujo es mayor del 20%.
4. Los individuos
con Asma inducida por ejercicio, asma inducida por
frío o por factores emocionales, no deben bucear salvo
que su hiperreactividad bronquial se controle, las
pruebas de función respiratoria sean normales y la
prueba de esfuerzo sea normal.
RINITIS /SINUSITIS /OTITIS MEDIA.
De la misma manera, las personas que sufren rinitis
alérgica no controlada o sinusitis no deben de bucear,
dada la posibilidad de que se produzca oclusión de
los meatos (orificios que comunican los senos paranasales
con la cavidad nasal) con el consiguiente barotrauma
que afecte a los senos paranasales. También existe
un mayor riesgo de que se produzca daño en el oído
medio si se produce la oclusión de las Trompas de
Eustaquio (tubo que comunica el oído medio con la
orofaringe y que sirve para drenar y ajustar la presión
en el oído medio). La rinitis infecciosa aguda y la
sinusitis aguda o crónica ("catarro nasal o coriza")
son también un motivo para no practicar submarinismo,
hasta que no estén resueltas. Sólo los pacientes con
rinitis alérgica controlada y asintomática deben de
practicar el submarinismo. Las personas que sufran
otitis media, aguda o crónica, no son aptos para la
práctica del submarinismo.
OTRAS ENFERMEDADES Y EL SUBMARINISMO.
Neumotórax: La aparición de un neumotórax mientras
se bucea es un gran riesgo, ya que en el ascenso este
neumotorax se va a expandir de acuerdo con la ley
de Boyle. La causa principal de Neumotórax es el espontáneo,
que tiende a recurrir en el 35% de los casos por lo
que su aparición es una contraindicación para ejercer
submarinismo. Tampoco deben bucear personas que padezcan
ciertas enfermedades que se asocian con mayor riesgo
de neumotórax, como la Fibrosis Quística, el Síndrome
de Ehlers-Danlos, o la Histiocitosis X.
Bullas pulmonares: Las bullas pulmonares predisponen
al desarrollo de neumotórax o pueden desarrollar tensión
durante el ascenso, por lo que son una contraindicación
para la práctica del submarinismo.
Sarcoidosis: Aparte de la afectación pulmonar
primaria de muchos casos, también puede afectar a
otros órganos, incluido el corazón, por lo que no
deben ser considerados aptos para bucear.
Otras enfermedades respiratorias: La EPOC
(bronquitis crónica obstructiva) y el Cáncer de
pulmón deben ser criterios de exclusión para bucear.
Una infección pulmonar activa o Tuberculosis
también. En este último caso sólo cuando haya sido
completado el tratamiento, el sujeto esté asintomático
y no infectivo, y cuando en otras exploraciones no
se demuestre alteración estructural del pulmón, se
puede considerar para el buceo.
Diabetes, convulsiones son también enfermedades
no respiratorias que contraindican el buceo.
BIBLIOGRAFÍA.
British
Thoracic Society guidelines on respiratory aspects
of fitness for diving. Godden D, Currie G, Denison
D, Farrel P, Ross J, Stephenson R, Watt S, Wilmshurst
P. Thorax 2003; 1: 3-13.
ABC
of oxygen: Diving and oxygen. Wilmshurst P. British
Med J 1998; 317: 996-999.
Asthma
and scuba diving. Van Hoesen K, Neuman T. Immunology
and allergy clinics of North America. Asthma Update.
Vol 16. Number 4. November 1996. Pag 917.
Discussion
of risk of scuba diving in individuals with allergic
and respiratory diseases. Varios autores. JACI 1995
(dec); 96: 871-873.
Dr. Antonio Parra Arrondo.
Director Médico de ASGA.
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