| |
 |
|
|
"ASMA
Y HUMO DE TABACO"
|
|
Dr. Antonio Parra Arrondo
Alergólogo
Hospital Juán Canalejo. La Coruña.
|
El consumo de tabaco produce unos 4 millones de muertos
cada año en el mundo, y está relacionado con distintas
enfermedades respiratorias, como el Enfisema Pulmonar
y la Bronquitis Crónica, enfermedades cardiovasculares
como la Hipertensión Arterial y el Infarto
de Miocardio, o con hasta 12 tipos diferentes
de Cánceres. Estas enfermedades se producen,
tanto en la población que fuma, como en los fumadores
pasivos, en los que está aumentada la Cardiopatía
Isquémica y el Cáncer de Pulmón.
Es por ello que el consumo de tabaco y la exposición
al aire contaminado por huno de tabaco constituyen,
por sí mismos, la mayor causa de morbilidad prevenible,
así como de enfermedad y muerte prematura en los países
desarrollados.
En España fuma un 34,4% de la población general, lo
que significa que la prevalencia del tabaquismo ha
disminuido en los últimos años. No obstante hay datos
negativos en esta aparente mejoría como son que ha
descendido la edad de inicio de los jóvenes en el
hábito del tabaco, que se sitúa en torno a los 13
años, y la progresiva incorporación de las mujeres
adolescentes al consumo de tabaco, a un ritmo superior
al de los varones(1).
EL HUMO DE TABACO COMO RIESGO
SANITARIO.
El humo del tabaco está compuesto por una corriente
principal, que es la directamente inhalada por el
sujeto, y la corriente secundaria, que se genera mediante
la combustión espontánea del cigarrillo. Ambas corrientes
contienen unos 4000 componentes tóxicos, de los cuales
al menos 60 son cancerígenos. Estos últimos parecen
más concentrados en la corriente secundaria. El aire
contaminado con humo de tabaco contiene humo proveniente
de ambas corrientes, la corriente secundaria y el
aire exhalado por el fumador.
La exposición al humo del tabaco se produce tanto
en el domicilio, como en lugares de trabajo y sitios
y transportes públicos. En el caso del feto, la exposición
al tabaco se debe al tabaquismo materno fundamentalmente.
La población infantil está sometida a un riesgo especial
debido a una mayor susceptibilidad a sus efectos.
En España se estima que más de la mitad de los niños
están expuestos a humo de tabaco en sus casas(2).
ASMA Y AIRE CONTAMINADO POR HUMO DE TABACO.
Independientemente del efecto del tabaco sobre los
pulmones y el desarrollo de enfermedades respiratorias
típicamente relacionadas con el tabaco, como son el
Enfisema, la Bronquitis Crónica o el
Cáncer de Pulmón, los efectos perniciosos del
tabaco sobre el sistema respiratorio afectan también
a personas con enfermedades respiratorias no relacionadas
inicialmente con el tabaco, pero cuya evolución sí
que puede estar marcada por la exposición a humo de
tabaco. En ese sentido, el Asma es una enfermedad
compleja donde el tabaquismo no es el agente etiológico
más importante. Estrictamente hablando, el Asma no
parece una enfermedad originada por el tabaquismo.
Sin embargo la exposición al tabaco si que influye
en su frecuencia y, sobre todo, en su evolución.
A continuación vamos a resumir los principales efectos
del humo de tabaco sobre el Asma y las enfermedades
alérgicas en general. En primer lugar se analizan
los efectos del tabaco en el desarrollo de Asma y
alergia, tanto en adultos como en niños, y en segundo
lugar analizaremos los efectos del aire contaminado
con humo de tabaco en personas ya diagnosticadas de
Asma.
1. Exposición
a humo y desarrollo de Asma y Alergia.
En este apartado vamos a diferenciar los efectos del
tabaco sobre la población adulta y sobre la población
infantil, dado que éste parece diferente, posiblemente
por una mayor susceptibilidad a los efectos nocivos
por parte de los niños.
Exposición prenatal y durante
la primera infancia al humo de tabaco y desarrollo
de Asma:
El tabaquismo materno es la mayor fuente de exposición
a los componentes del tabaco para los niños "in
útero", así como durante la primera infancia.
Los hijos de madres fumadoras, independientemente
que desarrollen Asma o no, tienen unas pruebas de
función respiratoria menores en el momento del nacimiento
respecto a niños de madres no fumadoras(3).
Además, múltiples estudios epidemiológicos han demostrado
que la exposición del niño o del feto al humo de tabaco,
especialmente si la madre es la fumadora, es un factor
de riesgo independiente para el desarrollo de Asma
infantil(4), aunque no
necesariamente relacionado con la alergia y posiblemente
condicionado por un mayor número de infecciones respiratorias
de las que la exposición al aire contaminado con humo
de tabaco es un factor de riesgo(5).
Este riesgo aumentado de padecer Asma en los hijos
de fumadores está directamente relacionado con la
dosis de tabaco que fuman los padres(6).
En el último congreso de la Academia Americana de
Asma y Alergia (San Francisco, marzo del 2004) se
han presentado trabajos que sugieren que el efecto
de la exposición "in útero" al humo de tabaco
puede persistir al menos una generación. Los hijos
cuyas abuelas han fumado durante el embarazo de la
madre del niño, tienen riesgo más elevado de padecer
Asma Bronquial que si su abuela no hubiera fumado(7).
Por otro lado, en los últimos años se ha descubierto
que una convivencia muy precoz, en los primeros años
de la vida, con animales domésticos en el domicilio
protege a los niños de padecer enfermedades alérgicas.
Cuando los padres de estos niños fuman en el domicilio,
este efecto protector desaparece(7).
Por ello se puede concluir que el hábito de fumar
de los padres, especialmente de la madre, facilita
la aparición de Asma bronquial y de procesos alérgicos
en los niños. Es especialmente importante evitar el
aire contaminado con humo de tabaco en el embarazo
o en los primeros años de vida, en aras de una prevención
primaria eficaz del Asma Bronquial y alergia en general.
Exposición al humo de tabaco
en adultos y desarrollo de asma.
Entre los fumadores adultos no se ha demostrado, al
menos tan claramente, una mayor prevalencia de Asma
respecto a las personas no fumadoras, al contrario
de lo que ocurre con otras enfermedades respiratorias
directamente producidas por el tabaco. Aunque las
personas que fuman tienen mayor hiperreactividad bronquial
inespecífica (espasmo de bronquios producido por inhalación
de sustancias irritantes) que los no fumadores, y
mayor prevalencia de síntomas "asmatiformes" como
son sibilancias (pitidos al respirar), tos o disnea,
esto es debido a la inflamación bronquial producida
por el tabaco, de distinta naturaleza que la inflamación
alérgica o asmática, que tiende a remitir al deja
de fumar (al contrario que la inflamación alérgica
o asmática)(5).
No obstante, a la hora de interpretar estos datos
hay que tener en cuenta que la mayor parte de los
asmáticos adultos son personas que han tenido asma
en la infancia y que tras un periodo sin síntomas
la enfermedad se reactiva. Por eso es difícil saber
si los síntomas de asma en la edad adulta corresponden
a un asma de inicio reciente, o a un asma de la infancia
agudizada, lo que hace difícil la interpretación de
los estudios epidemiológicos. En ese sentido, y en
contraposición con lo anterior, sí que está claro
que en ciertas formas de asma del adulto, el hábito
de fumar es un factor de riesgo para su aparición.
Este es el caso del asma ocupacional (asma originada
en el puesto de trabajo) por alergia a animales de
laboratorio, donde las personas que fuman tienen un
mayor riesgo de padecer la enfermedad(8).
2. Efectos
del humo del tabaco sobre el asma ya establecida.
Exposición al tabaco en niños
asmáticos:
En niños asmáticos, al igual que en los adultos, la
exposición a aire contaminado con humo de tabaco,
es un desencadenante inespecífico de crisis agudas
de asma bronquial(9).
En los niños asmáticos el pronóstico es peor a largo
plazo si los padres son fumadores. El asma es más
grave en estos niños, con mayor necesidad de medicación,
visitas a urgencias y hospitalizaciones, así como
una menor respuesta al tratamiento habitual.
Hay trabajos que demuestran que si los padres abandonan
el hábito de fumar, o evitan que sus hijos respiren
el aire contaminado con humo de tabaco, la gravedad
de los síntomas disminuye(10).
Exposición al tabaco y asma
en adultos.
De forma similar a lo que ocurre con los niños, en
adultos asmáticos la exposición directa o indirecta
al aire contaminado con humo de tabaco tiene implicaciones
en la evolución de su enfermedad: Hay una mayor gravedad
de los síntomas, con un mayor número de agudizaciones
de asma, mayor riesgo de hospitalizaciones y menor
respuesta al tratamiento médico habitual(9).
CONCLUSIONES.
Aunque
el asma bronquial no es una enfermedad directamente
producida por el tabaco, la exposición a aire contaminado
con humo de tabaco, tanto de forma activa como pasiva,
es un factor de riesgo para padecer asma.
Este
riesgo es especialmente elevado cuando se produce
exposición en los primeros años de vida y, sobre todo,
en el feto debido al hábito de fumar de la madre.
Una
vez desarrollada la alergia o el asma bronquial, la
exposición al aire contaminado con humo de tabaco
puede desencadenar agudizaciones, aumentar la gravedad,
aumentar el número de atenciones urgentes u hospitalizaciones,
así como dar lugar a una peor respuesta al tratamiento
habitual.
El
aire contaminado con humo de tabaco es un factor de
riesgo prevenible, que debe ser evitado en lugares
públicos y en el trabajo. La elevada prevalencia de
asma bronquial en la población general y la influencia
del aire contaminado con humo de tabaco en la enfermedad,
obligan a respetar los derechos de esta población,
que en muchas ocasiones tienen que limitar sus actividades
en espacios públicos por ese motivo.
Resaltar
la importantísima necesidad de evitar la exposición
al aire contaminado por humo de tabaco en mujeres
embarazadas y en niños, por su importante efecto nocivo
en esta población.
BIBLIOGRAFÍA.
(1)
Subdirección general de Epidemiología, Promoción y
Educación para la Salud. Instituto de Información
SNS. Dirección General de Salud Pública. Encuesta
Nacional de Salud de España 2001. Madrid. Ministerio
de Sanidad y Consumo 2003.
(2)
Muñoz C, Jurado D, Luna JD. Exposición al humo de
tabaco ambiental en niños en el medio familiar: creencias,
actitudes y práctica de los padres. Prev Tab 2003;
5: 11-18.
(3)
Narran JP, Tager IB, Segal MR et al. The effect of
maternal smoking during pregnancy on early infant
lung function. Am Rev Resp Dis 1992; 145; 1129-35.
(4)
Cook DG, Strachan DP. Health effects of passive smoking
10.: Summary of effects of parental smoking on the
respiratory health of children and implications for
research. Thorax 1999; 54: 357-66.
(5)
US Department of Health and Human Services; A report
of the Surgeon General: The health consequences of
involuntary smoking, Washington DC 1990, US Government
Printing Office.
(6)
Erika Von Mutius. Enviromental factors influencing
the development and progression of pediatirc asthma.
J Allergy Clin Immunol 2002; 109: S525-32.
(7)
In www.aaai.org/media/news-releases/2004.
(8)
En Asthma in the Work Place. Bernstein L, Chan Yeung
M, Luc Malo, J, Bernstein D. Ed Marcel Dekker. New
York 1993.
(9)
En Allergy, Principles and Practice. Adkinson F, Yunginger
J, Busse W, Bochner B, Holgate S, Simons S. Ed Mosby.
Philadelphia 2003.
(10)
Murray AB, Morrison BJ. The decrease in severity of
asthma in children of parents who smoke since the
parents have been exposing them to less cigarette
smoking. J Allergy Clin Immunol 1993; 91: 102-10.
Dr. Antonio Parra Arrondo.
Director Médico de ASGA.
|
|