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"Asma
Alérgico "
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Dr. Carlos González de la Cuesta.
Unidad de Alerxia.
Complexo Hospitalario Ourense.
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¿QUE ES EL ASMA?
El asma es una enfermedad que se caracteriza porque
el que la padece presenta episodios de dificultad respiratoria
y ruidos torácicos agudos llamados sibilantes.
La mayoría de los pacientes (80%) presentan síntomas
nasales asociados (estornudos, moco nasal acuoso y obstrucción
nasal. Es frecuente que el paciente comience con los
síntomas nasales y posteriormente, en el transcurso
de su enfermedad, presente los síntomas bronquiales.
El asma puede ser alérgico (causado por un alergeno)
o no alérgico. El asma alérgico se produce porque la
persona respira la sustancia alergénica (ácaros, pólenes,
etc.) y, la acción de la inmunoglobulina IgE específica,
que reconoce el alergeno, provoca que los músculos bronquiales
se contraigan y se inflame la mucosa bronquial, dificultándose,
por lo tanto, el paso del aire por las vías respiratorias.
Se considera que padece esta enfermedad alrededor de
un 10% de la población.
¿QUE PRODUCE EL ASMA?
La causa más frecuente de asma es la alergia respiratoria,
sobre todo en el asma de niños o personas jóvenes, de
menos de 50 años de edad.
Se considera que aproximadamente 3 de cada 4 pacientes
tienen asma por la alergia. En Galicia la causa más
frecuente de asma es la alergia a los ácaros del polvo
doméstico.
El motivo por el que una persona padece una alergia
respiratoria es porque ha heredado esta predisposición
de sus ancestros. Se considera que, aproximadamente,
si uno de los padres tiene alergia respiratoria, la
probabilidad de expresar una alergia respiratoria es
del 25%, si los dos padres tienen alergia respiratoria,
del 50% y si los dos padres tienen asma del 70%. Muchas
veces las infecciones respiratorias ponen en marcha
la enfermedad o la agravan.
¿CUALES SON LOS ALERGENOS MÁS
FRECUENTES?
Los alergenos que producen el asma alérgico con más
frecuencia en Galicia son los ácaros del polvo de casa,
seguidos por el polen de gramíneas. Otros alergenos
que producen asma con frecuencia son los ácaros de almacenamiento,
el gato y el polen del abedul en Orense y el de Parietaria
en la costa. Aproximadamente, si uno tiene alergia a
los ácaros la probabilidad de tener asma es del 50%
y si uno tiene alergia a polen de gramíneas del 20%.
La frecuencia de asma en los alérgicos a ácaros es mayor
y el asma suele ser de mayor severidad, puesto que el
paciente está expuesto al alergeno todo el año. En cambio,
el paciente alérgico a gramíneas solo está expuesto
al alergeno en primavera-verano, por lo que descansa
el resto del año y, por lo tanto, el asma suele ser
de menor severidad. El gato es un animal muy alergénico
por lo que es frecuente que produzca asma en aquellas
personas que tienen una condición alérgica y que conviven
estrechamente con el animal. El perro también produce
asma con frecuencia. El hámster es otro animal de compañía
causante de asma que suele ser de bastante severidad.
Curiosamente suelen ser las madres, las que acaban cuidando
al hámster las que presentan el asma.
Dentro de los alergenos que producen asma en el trabajo,
los que más frecuentemente dan problemas son los ácaros
de almacenamiento que viven en el heno almacenado
y la harina de trigo. El látex de los guantes de goma
es una causa frecuente de asma en la zona pizarrera
del Barco de Valdeorras, en la provincia de Orense.
También, es relativamente frecuente el asma por exposición
a poliuretanos en pintores.
¿COMO SE DIAGNOSTICA EL ASMA
ALERGICO?
El diagnóstico del asma alérgico se realiza correlacionando
los síntomas que relata el paciente con las exploraciones
que realiza el alergólogo. El asma se confirma con
la realización de la medición de la función de las
vías aéreas (espirometría). La alergia se diagnostica
mediante las pruebas cutáneas y la medición, mediante
análisis de sangre, de la inmunoglobulina E específica
de alergeno. Ocasionalmente, se precisan pruebas complementarias
más sofisticadas.
¿COMO SE TRATA EL ASMA ALERGICO?
Para los alergólogos existen 4 pilares en el tratamiento
integral del asma alérgico: educación del paciente,
evitación del alergeno, medicamentos y vacunas alergénicas.
EDUCACIÓN:
Un paciente con asma debe conocer su enfermedad, saber
como evitar sus desencadenantes y, sobre todo, saber
como tratarse en el caso de una agudización.
EVITACION
DEL ALERGENO: Si el alergeno puede ser evitado
completamente esto conduce a la desaparición de la
enfermedad. Cuanto menos tiempo de evolución de la
enfermedad esto es más probable. Con frecuencia ocurre
en las personas alérgicas a animales de compañía.
Si el paciente saca al animal (gato, perro, hámster)
de casa, la norma es la desaparición de los síntomas,
salvo que vuelva a exponerse al animal.
MEDICAMENTOS:
Los medicamentos más usados para el tratamiento del
asma son los broncodilatadores y los corticoides.
La vía de administración más utilizada es la inhalada.
Generalmente, se suelen usar, para controlar la enfermedad,
los broncodilatadores de larga duración y los corticoides
combinados en un único inhalador, administrado 1-2
veces por día. Los antileucotrienos son antiinflamatorios
que se administran por vía oral para tratar el asma.
Pueden ser utilizados solos o asociados a inhaladores.
VACUNAS
ALERGENICAS: Cuando el alergeno no puede ser evitado,
como es el caso de los ácaros domésticos o los pólenes,
el paciente puede precisar ser vacunado, para mejorar
su enfermedad. Las vacunas alergénicas son el único
tratamiento capaz de modificar la evolución del asma
alérgico. La mayoría de los pacientes mejoran (75%)
y muchos de ellos quedan libres de síntomas. El paciente
más respondedor suele ser el paciente joven con un
asma leve y de pocos años de evolución. Por ello,
es importante comenzar la vacuna lo antes posible.
Una de las ventajas de las vacunas alergénicas es
la persistencia de su efecto una vez suspendida. Si
el paciente mejora y la vacuna se mantiene un tiempo
suficiente (entre 3-5 años), el beneficio de la vacuna
suele perdurar al menos 5 años en el 75% de los pacientes.
RECOMENDACIÓN FINAL:
Una persona con asma debe buscar siempre una valoración
por un alergólogo. Sobre todo, en el caso de que se
trate de una persona joven (menos de 50 años) o en
el caso de que el paciente relacione sus síntomas
con un desencadenante alergénico.
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