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"Asma
y Deporte"
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Dra. Genoveva Marimar García Alvarez-Eire.
Alergóloga.
Hospital Sta. María Nai de Ourense.
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La práctica del deporte, o al menos la realización de una actividad física regularmente, resulta beneficiosa y útil para prevenir múltiples enfermedades. Tiene efectos beneficiosos tanto fisiológicos, mejorando la función cardiorrespiratoria y musculoesquelética, como psicológicos, aumentando la autoestima y la socialización.
¿QUE ES EL ASMA INDUCIDA POR EJERCICIO?
El asma inducido por el ejercicio (AIE), se define
por una obstrucción aguda y reversible de las vías respiratorias
precipitada por el ejercicio. Esta obstrucción dificulta
el paso del aire, produciendo opresión torácica, dificultad
respiratoria, accesos de tos y ruidos en el pecho (sibilancias).
Normalmente, estos síntomas se presentan entre los 3
y 15 minutos tras el esfuerzo, produciéndose una recuperación
espontánea al cabo de unos 20 a 90 minutos.
Seguidamente aparece un período refractario de 4 a 10
horas postesfuerzo, durante el cual, nuevos ejercicios
no desencadenan síntomas de asma.
Algunos asmáticos pueden tener síntomas de asma de 2
a 4 horas después de haber realizado el ejercicio, aunque
éstos suelen ser más leves que los producidos durante
la crisis inmediata.
La intensidad del AIE es proporcional al grado y duración
del esfuerzo. Los ejercicios prolongados e intensos,
como la carrera de semifondo, son los más peligrosos,
por lo que se recomienda el ejercicio intermitente,
aunque sea intenso.
El AIE se puede presentar como único síntoma del asma,
sobre todo en niños y adolescentes. En la población
juvenil general, que no reconoce ser asmática, la frecuencia
del AIE es del 10 al 23%. Aunque, generalmente, aparece
como una manifestación más del asma, sobretodo cuando
el paciente está mal controlado, con una frecuencia
del 70-80%.
¿POR QUE SE PRODUCE?
Las vías respiratorias, además de otras funciones, actúan
como un "radiador", calentando y humedeciendo el aire
para que entre en las condiciones óptimas al lugar donde
debe realizarse el intercambio gaseoso de oxígeno (alvéolos).
La causa fundamental del AIE es el enfriamiento rápido
e intenso de los bronquios de estos pacientes y la pérdida
de agua en la mucosa que los recubre, durante la realización
de un ejercicio intenso.
No debemos olvidar que la nariz también forma
parte de las vías respiratorias, realizando una importante
función. Además de calentar y humedecer el aire respirado,
actúa de filtro, evitando la entrada de partículas en
el bronquio. Cuando la mucosa nasal se inflama (80%
de los asmáticos tienen rinitis), deja de funcionar
correctamente y provoca en muchas ocasiones una respiración
bucal, facilitando la aparición de crisis de asma. Un
mal control de la rinitis (alergias...) se traduce muchas
veces en un mal control del asma y una menor tolerancia
al ejercicio.
Lógicamente, cuanto más frío y seco sea el aire inspirado,
mayor será la pérdida de calor y de agua desde los bronquios
y más fácil será la aparición de la crisis asmática.
Por eso los deportes como el esquí, tienen mayor riesgo
que los practicados en un ambiente templado y húmedo,
como la natación en una piscina climatizada.
ASMA BRONQUIAL ALERGICO Y EJERCICIO.
Es importante tener en cuenta, que en condiciones basales,
la inhalación de aire frío, así como otros desencadenantes
inespecíficos (humo del tabaco, risa, llanto...), pueden
desencadenar síntomas de asma.
El paciente con asma bronquial alérgico (80 %
de los asmáticos) puede también presentar síntomas de
asma, al realizar el ejercicio físico, en lugares donde
esté expuesto a aquello a lo que es alérgico. Este es
el caso de los pacientes alérgicos al polen que practican
deporte al aire libre en los meses de primavera o verano,
o pacientes alérgicos al epitelio de caballo que practican
equitación. Este factor ambiental no debe pasar desapercibido,
puesto que en los pacientes muy sensibles puede ser
motivo de crisis asmáticas graves. De ahí que sea tan
importante que los pacientes con síntomas sugestivos
de asma sean vistos por el Alergólogo lo antes posible,
para realizar un estudio de alergia completo, mediante
pruebas de función pulmonar y pruebas cutáneas (prick-test).
¿COMO SE DIAGNOSTICA EL ASMA DE
EJERCICIO?.
Mediante una historia clínica minuciosa y un estudio
de función pulmonar correcto, podremos averiguar si
un paciente presenta una obstrucción de sus vías respiratorias
durante el ejercicio.
La prueba diagnóstica definitiva es el test de ejercicio,
mediante el cual, se determina el grado de obstrucción
que se produce en el bronquio después de realizar un
ejercicio intenso. Esta prueba puede realizarse en la
consulta, haciendo correr al paciente sobre un tapiz
rodante o carrera libre durante 6 minutos.
La intensidad del esfuerzo debe ser suficiente para
alcanzar y mantener una frecuencia cardíaca sobre el
80% de su valor máximo teórico (220-edad en años). Una
vez finalizado el ejercicio, se realizan una serie de
espirometrías a los 5, 10, 15, 20 y 30 minutos, mediante
las cuales se valora la resistencia al flujo aéreo durante
la espiración forzada. El test se considera positivo
cuando determinados parámetros espirométricos descienden
al menos un 10% del valor basal tras el ejercicio.
¿QUÉ DEBO HACER PARA NO TENER
ASMA DE EJERCICIO?.
Para practicar regularmente cualquier deporte, es necesario
que el paciente asmático siga correctamente el tratamiento
que le haya prescrito su médico. Dependiendo del grado
de asma, cada paciente necesitará un tratamiento determinado
(corticoides inhalados, broncodilatadores…), con el
fin de reducir al máximo los síntomas de asma, tanto
en reposo como con el ejercicio.
1. Los deportes más aconsejables son: la natación,
por las condiciones medioambientales en las que se practica,
los deportes recreativos y de equipo, que permiten una
relajación momentánea, y todos aquéllos que no requieran
un gran esfuerzo físico.
2. Los deportes que requieren esfuerzo físico intenso
y prolongado en el tiempo (carrera de fondo), pueden
desencadenar síntomas de asma, especialmente cuando
se practica al aire libre; en el invierno por el aire
frío, y en primavera por la inhalación de pólenes.
3. En el caso de los niños, el reconocimiento previo
es responsabilidad de los padres o educadores. Es necesario,
por tanto, que el educador esté informado del problema
que padece el niño. Por ello se le debe proporcionar
un informe médico, en el que se detalle el tipo de problema
y las recomendaciones a seguir.
4. El paciente asmático debe realizar las clases
de Educación Física. Solamente durante una crisis
de asma (tos, ruidos respiratorios y dificultad respiratoria)
deberá ser retirado temporalmente, pudiendo participar
posteriormente en las actividades programadas de forma
gradual y progresiva. Nunca se debe llegar al ejercicio
extenuante y éste debe interrumpirse con la aparición
de los primeros síntomas asmáticos
5. Antes de iniciar cualquier ejercicio debe asegurarse
de no tener ningún síntoma, y de no padecer ningún proceso
infeccioso que pudiera empeorar su asma (infección respiratoria).
Así mismo, se evitará realizar ejercicio físico en presencia
de otros estímulos que puedan provocar asma (alergenos,
humo y contaminación).
6. Llevar consigo medicación que utilizará ante la eventual
aparición de síntomas asmáticos.
7. No debemos olvidar que algunos de los campeones olímpicos
son asmáticos, entre ellos, Indurain (ciclista), Mark
Spitz y Tom Dolan (nadadores).
CALENTAMIENTO Y VUELTA A LA CALMA:
Es muy importante un calentamiento adecuado que incluya
movilidad articular, muscular y ejercicios respiratorios,
así como carreras con aumento progresivo de la velocidad
(distancia de 30-50 m. y descansos de 20-30 seg.) durante
10 minutos observando su propia tolerancia. La inspiración
debe realizarse por la nariz y la espiración
a través de la boca. Una vez acabada la actividad deportiva
es importante hacer un descenso gradual (y no abrupto)
del ejercicio durante unos 10 minutos.
TRATAMIENTO.
Tan importante como el precalentamiento es tomar la
medicación "PREVENTIVA" cuando se precise, generalmente
15 minutos antes del ejercicio. Los medicamentos con
mayor efecto broncodilatador son los llamados ß2 inhalados
de acción corta (terbutalina o salbutamol) y los ß2
inhalados de acción prolongada (formoterol o salmeterol).
Otros fármacos menos empleados son (cromoglicato, antagonistas
de los receptores de los leucotrienos...)
El individuo con asma persistente debe realizar el tratamiento
de base adecuado para mantener controlada su enfermedad
(corticoides inhalados, broncodilatadores…). Si a pesar
del uso de corticoides inhalados, el paciente sigue
teniendo síntomas de AIE, será necesario el uso de broncodilatadores
antes del ejercicio.
Además del asma, debemos tratar adecuadamente la rinitis
(antihistamínicos, corticoides tópicos nasales...),
para lo cual será importante averiguar si existe un
origen alérgico. La rinitis y el asma alérgico forman
parte de una misma enfermedad, y por lo tanto debe ser
tratada de forma global mediante evitación del alergeno,
inmunoterapia y tratamiento sintomático.
Entre los deportistas es más frecuente el AIE que entre
la población general, especialmente en los que mantienes
un alto nivel de competición. Los medicamentos habitualmente
empleados en el tratamiento del asma tienen distinta
consideración según las normas antidopaje, establecidas
a nivel internacional.
1.
Permitidos: cromonas, corticoides inhalados,
antagonistas del receptor de leucotrienos, bromuro de
ipratropio y teofilinas.
2. Permitidos sujetos a notificación: ß2 inhalados
(se requiere prueba de broncodilatación o una prueba
de ejercicio para autorizar su uso, según normas recientes
del Comité Olímpico Internacional.
3. Prohibidos: corticoides orales y ß2 por vía
oral o parenteral.
¿QUE DEBO HACER EN CASO DE PRESENTAR
SINTOMAS DE ASMA DURANTE EL EJERCICIO?
1.
En primer lugar debe interrumpirse el ejercicio.
2. Si los síntomas son leves, debe seguir caminando,
realizando ejercicios de respiración controlada,
haciendo respiraciones progresivamente más lentas y
profundas a medida que remiten los síntomas.
3. En caso de que los síntomas sean intensos, deberá
administrarse la medicación que tenga prescrita, y a
continuación se colocará al paciente en una posición
que facilite la respiración (sentado), evitando tumbarlo.
Se debe tranquilizar al paciente invitándole a realizar
ejercicios de respiración lenta y profunda. En caso
de que no desaparezcan los síntomas, deberá ser llevado
a Urgencias.
El ejercicio físico constituye un aspecto
esencial en la educación global del niño
y una actividad saludable del adulto.
El asma en general y el asma inducido por
ejercicio, en particular, no deben ser un
impedimento para la realización de actividades
deportivas, siempre que exista un buen control
de la enfermedad. |
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