| |
 |
|
|
"Alergia
a Alimentos en Niños"
|
|
Dra. Idoia Rodríguez Zuazo.
Médico especialista en Alergología.
|
La alergia a alimentos es una enfermedad frecuente
en nuestro medio, que afecta sobre todo a la población
infantil en países desarrollados.
Las cifras reales de su incidencia se desconocen,
es muy difícil dar valores exactos ya que varían mucho
según los distintos estudios, pero en general se estima
que en Europa afecta a un 1,4-2,4 % de la población
adulta, siendo mucho más frecuente en niños (0,3-7,5%).
En individuos atópicos, es decir con "base alérgica",
llegaría hasta un 10%, con valores máximos en niños
con dermatitis atópica. Se sitúa en el 5º lugar en
frecuencia de las enfermedades estudiadas en consultas
de Alergología.
QUE ES UNA ALERGIA ALIMENTARIA Y COMO SE COMPORTA?:
Hay que tener en cuenta que, no siempre que aparecen
síntomas tras la ingestión de un alimento, estamos
ante a un cuadro de tipo alérgico, sino que,
en muchos casos, corresponde a reacciones adversas
de otra índole, ya sean frente al propio alimento
o frente a los aditivos, de las que destacarían, por
ejemplo, las reacciones de tipo tóxico o las intolerancias
digestivas. En el siguiente esquema se clasifican
los diferentes tipos de reacciones adversas
a alimentos según el mecanismo implicado:
| Reacciones
adversas a alimentos: |
| Tóxicas |
No
Tóxicas |
| |
Inmunológicas
= ALERGIA |
No
mediadas inmunologicamente = Intolerancia |
| |
IgE |
No IgE |
Mecanismo
enzimático |
Mecanismo
farmacológico |
Mecanismo
indeterminado |
Para poder hablar, entonces, de alergia a un alimento
es necesario demostrar que ese alimento en cuestión,
cuando entra en contacto con el individuo, activa
un mecanismo inmunológico específico, que desencadena,
a su vez, todos esos síntomas. Para que esto ocurra,
el individuo debe estar previamente sensibilizado
a ese alimento, y por eso las reacciones alérgicas
sólo ocurren en estos individuos susceptibles. Generalmente
la sensibilización es a ciertas proteínas del
alimento que llamaremos alergénicas.
Dentro de las reacciones inmunológicas las más frecuentes
y conocidas son las mediadas por IgE, y en adelante
nos referiremos a ellas.
Una vez establecida esta base de sensibilización previa
al alimento, se pueden entender ciertas características
propias (aunque teóricas) de las reacciones alérgicas,
que las pueden diferenciar del resto de reacciones
adversas a alimentos:
1º
Una vez sensibilizado el individuo, cada vez que entre
en contacto con el alimento, repetirá síntomas en
mayor, igual o menor intensidad.
2º
La reacción alérgica puede ocurrir con cualquier dosis
del alimento, incluso mínimas, sobre en los pacientes
con alto grado de sensibilización (por ejemplo, niños
con alergia a las proteínas de huevo que presentan
reacción tras comer embutidos que lleven trazas de
huevo).
3º
Los síntomas no se darían en un primer contacto con
el alimento sino a partir de contactos sucesivos.
Sin embargo, muchas veces el primer contacto pasa
desapercibido: por ejemplo, niño con alergia a frutos
secos que la primera vez que come cacahuetes presenta
reacción, pero antes ya había tomado frutos secos
ocultos en bollería.
|
En ciertos casos, y sobre
todo en la población infantil, la alergia
a alimentos se puede comportar de manera
arbitraria, sin cumplir las características
anteriores y presentar una evolución natural
hacia una tolerancia al alimento.
|
|
QUE SÍNTOMAS PRODUCE?:
Los síntomas suelen aparecer de modo inmediato
tras la ingestión del alimento, pero también lo pueden
hacer de forma retardada (horas-días después).
En estos últimos casos se hace más difícil el diagnóstico
al no estar tan claro el alimento implicado.
El abanico de síntomas es muy amplio, suelen aparecer
combinados, y abarca cuadros cutáneos (urticaria,
angioedema, agudización de dermatitis...), digestivos
(rechazo del alimento, nauseas, vómitos, diarrea,
dolor abdominal...), respiratorios (rinitis,
conjuntivitis, dificultad respiratoria,...) o incluso
cuadros generales graves (anafilaxia)
que pueden llevar al shock anafiláctico y, si no se
trata de inmediato, al fallecimiento.
En ocasiones, sobre todo en los individuos muy sensibilizados,
ni siquiera es necesario llegar a ingerir el alimento,
y solo con el contacto cutáneo o incluso con
la inhalación de partículas (por ejemplo con
los vapores de cocción) pueden aparecer síntomas,
que generalmente van a ser locales: cuadros cutáneos
tras el contacto de la piel o síntomas respiratorios
tras la inhalación.
Otro cuadro frecuente es el llamado síndrome de
alergia oral, en el cual se produce picor en boca
y/o faringe acompañado o no de pequeñas lesiones alrededor
de la boca, al ingerir ciertos alimentos a los que
se es alérgico (es frecuente con frutas frescas y
otros vegetales crudos).
QUE DIFERENCIAS GENERALES EXISTEN ENTRE ADULTOS Y
NIÑOS?:
La alergia a alimentos en la población adulta y en
la infantil suele comportarse de manera distinta,
aunque siempre con excepciones.
Cuando aparece una alergia alimentaria en el adulto
suele ser a alimentos poco habituales de la dieta
(mariscos, pescados, frutos secos, legumbres,...)
y en la mayoría de los casos será necesario mantener
durante largo tiempo una dieta de exclusión de dichos
alimentos o incluso durante toda la vida.
También es frecuente que en adultos con alergia respiratoria
al polen, se asocie una alergia alimentaria a frutas,
debido a que polen y frutas comparten proteínas muy
similares.
En los niños pequeños, los alimentos implicados
suelen ser los más consumidos, y las diferentes sensibilizaciones
suelen aparecer en el mismo orden de incorporación
de los alimentos a la dieta del niño. En nuestro entorno
pediátrico, el huevo (clara), la leche de
vaca y el pescado son los alergenos alimentarios
más frecuentemente involucrados en reacciones de hipersensibilidad.
La leche de vaca es el primer alimento no homólogo
que recibe el niño en cantidades importantes; siendo,
por tanto, el primer antígeno alimentario con el que
se entra en contacto y el primero que puede causar
reacciones adversas.
También es frecuente que en adultos con alergia respiratoria
al polen, se asocie una alergia Sin embargo, a medida
que el niño va creciendo y su sistema inmunólogico
madura, puede terminar tolerando la ingesta de estos
alimentos. Por tanto, en estos niños será fundamental,
además de realizar una dieta estricta de exclusión
del alimento, establecer revisiones periódicas para
comprobar dicha tolerancia.
Otra diferencia importante es que en el adulto no
es necesario generalmente sustituir el alimento eliminado
de la dieta, pero en el niño pequeño, dadas sus limitaciones
dietéticas y sus necesidades nutritivas, sí tendremos
que dar alimentos alternativos: por ejemplo en el
niño con alergia a leche de vaca daremos fórmulas
con hidrolizados de proteínas de leche, leche de soja,
etc....
En el niño mayor predominan las sensibilizaciones
a alimentos vegetales como frutos secos, frutas
y legumbres, pescados y mariscos.
Su comportamiento es variable, y en ocasiones también
pueden evolucionar hacia la tolerancia. Se suele decir
que cuanto mayor es el niño en el momento de la aparición
de la reacción alérgica con un alimento, menos probabilidades
tiene de terminar tolerando dicho alimento, es decir
se comportaría más como en el adulto.
COMO SE DIAGNOSTICA Y SE TRATA UNA ALERGIA ALIMENTARIA
EN EL NIÑO?:
Sospechar una alergia
alimentaria por la aparición de clínica tras la ingestión
de uno o varios alimentos. La sospecha se apoyaría
también en la desaparición de síntomas al eliminar
dicho alimento de la dieta.
Confirmar la existencia
de sensibilización a ese alimento, mediante pruebas
que detectan la existencia de IgE específica frente
al alimento o a ciertas proteínas:
Pruebas cutáneas con el alimento:
i.
Prick test: realizados con extractos comerciales
del alimento completo o de proteínas alimentarias.
1. Colocación de los distintos
extractos.
2. Punción en piel de las gotas con lancetas.
3. Lectura de la prueba (a los 10-15 min): medición
de las pápulas que aparecen en los puntos de punción.
ii.
Prick-prick test: igual que el anterior, pero
realizados con el alimento al natural (en general
se prefiere esta técnica a los extractos comerciales,
sobre todo en alimentos vegetales, ya que es más
sensible y detecta más casos).
iii.
Pruebas epicutáneas o parches : (poca utilización
en la práctica diaria, sólo en caso de reacciones
tardías, no mediadas por IgE, con ciertos alimentos).
Pruebas en sangre:
Se
determinan niveles de IgE específica frente al alimento
sospechoso o a ciertas proteínas alergénicas del
alimento. Con esta prueba, además, se tiene una
idea del grado de sensibilización del paciente:
cuanta más cantidad de IgE específica en sangre,
más sensibilizado. Sin embargo, ésto no significa
obligatoriamente que vaya a tener más síntomas o
peor evolución. A día de hoy, se está investigando
esta posible relación entre los niveles de IgE específica
en sangre y el comportamiento clínico y evolutivo
de la alergia.
Confirmar la sospecha
de alergia alimentaria mediante una PROVOCACIÓN
ORAL CONTROLADA con el alimento implicado para
reproducir los síntomas. En teoría esta prueba es
la única que diagnostica realmente una reacción alérgica
a un alimento, ya que, aunque tengamos la sospecha
por los síntomas presentados al ingerir un alimento
y hayamos comprobado que el individuo esta sensibilizado
a ese alimento, no existe una seguridad absoluta de
que la sensibilización sea la causa de la clínica.
En la práctica médica y por sentido común, cuando
una provocación conlleva riesgos importantes para
el paciente (por ejemplo, cuando los síntomas sospechosos
previos han sido graves) y la sospecha de alergia
a un alimento es muy alta, se puede obviar y dar por
seguro la relación.
Una vez confirmada
la alergia, el siguiente paso es mantener una dieta
de exclusión del alimento.
En el niño pequeño, aunque se deben seguir
los pasos anteriores, aparecen algunas diferencias
con respecto al niño mayor o al adulto:
La
valoración de los síntomas
va a ser a través de los padres/familiares y/o de
los signos externos que pueda valorar el médico.
En muchas ocasiones, nos lleva a confusión al no
poder interrogar al niño y, por ejemplo, síntomas
como el malestar general o el rechazo parcial del
alimento, pueden pasar desapercibidos.
Se
tiende a ser más conservadores en la realización
de pruebas con los niños, y muchas veces es difícil
hacer un prick test en condiciones correctas o incluso
una extracción de sangre. Las provocaciones orales
se restringen a casos dudosos, y siempre que los
síntomas previos presentados con el alimento no
hayan sido graves.
En
los niños cobran gran importancia las dietas
de exclusión. Si el niño mejora al quitarle
un alimento, aunque no hayamos podido probar del
todo la alergia, se suele mantener dicha dieta de
exclusión hasta la siguiente evaluación.
Es
fundamental evaluar al niño cada cierto tiempo
para ver su evolución, rehistoriarlo (muchas veces
en ese tiempo se ha podido producir un contacto
accidental con el alimento y es fundamental saber
lo que pasó: si toleró o si repitió síntomas), repetir
pruebas y plantear, según los casos, una provocación
oral controlada.
Las
dietas de exclusión en el niño deberán ir acompañadas
de alternativas nutritivas al alimento eliminado,
sobre todo en el caso de la alergia a leche de vaca,
que suele darse en lactantes, y en ellos es el único
o el principal alimento de la dieta: se sustituyen
por ejemplo por fórmulas comercializadas que contienen
hidrolizados de estas proteínas, como veremos más
adelante..
Las
dietas de exclusión deben ser muy estrictas.
Se cree que cuanto menos contacto con el alimento
tenga el niño, más posibilidades tendrá de tolerarlo
después de un tiempo. Generalmente, los padres deben
de ser los encargados del buen cumplimiento e investigar
siempre sobre alimentos ocultos en la dieta. Además
de las pautas recomendadas por el médico, existen
varias asociaciones de alérgicos a alimentos donde
se puede obtener información sobre composición de
alimentos, consejos prácticos, listados de productos
comerciales, recetas para preparar platos sin productos
habituales, etc....
|
Asociación Española de Alergia a
Alimentos (AEPNAA).
Av. Del Manzanares, 58. Madrid 28019.
Tel: 915609496.
www.aepnaa.helcom.es
|
|
DIRECCIONES UTILES EN INTERNET:
Asociación
Española de Alergia a Alimentos y Látex (AEPNAA).
Av. Del Manzanares, 58. Madrid 28019. Tel: 915609496.
www.aepnaa.org
Unidad
de Alergia Infantil del Hospital La Fe. Valencia.
www.alergiainfantillafe.org/alergiaalimentaria.htm
Sociedad
Española de Alergología e Inmunología Clínica.
www.seaic.es
Sociedad
Española de Inmunología Clínica y Alergología Pediátrica.
www.seicap.es
www.foodallergy.org
(página oficial de "The Food Allergy and Anaphylaxis
Network", en ingles).
www.alergotienda.com
(tienda virtual de productos para el alérgico. Orense).
www.lacasadelalergico.com
|
|