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"Dermatitis
Atópica "
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Dra. Marta Rodríguez Lantarón.
Médico Especialista en Alergología.
Policlínico Domínguez. Pontevedra.
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La dermatitis atópica (DA) es una enfermedad cutánea
inflamatoria recidivante, que suele comenzar entre
la época de la lactancia y los 12 años, ,siendo raro
el inicio en la edad adulta.
El síntoma clínico característico es el prurito
intenso.
El traumatismo provocado por el rascado es lo que
dará lugar a la aparición de erupción eccematosa.
Por lo tanto el eliminar todos los desencadenantes
conocidos del prurito debe considerarse el objetivo
primordial del tratamiento.
En su patogenia se ha demostrado la existencia de
receptores de IgE de gran afinidad en las células
epidérmicas de Langerhans, a través de los cuales
podrían producirse una reacción de tipo eccematoso.
En los niños suele haber una remisión espontánea,
más o menos completa en el 40% de los casos, a veces
con recidiva más intensa en la adolescencia, pudiendo
persistir durante 15 a 20 años pero de menor intensidad.
Se asocia a individuos con una historia personal o
familiar de atopia.
.
En el 60% de los casos la edad de aparición es a
los dos primeros meses de vida y durante el primer
año, siendo algo más frecuente en el sexo masculino
que en el femenino.
El patrón hereditario es autonómico dominante con
expresividad variable, siendo la prevalencia mayor
en los niños cuando ambos progenitores padecen DA.
Entre los factores desencadenantes se encuentran:
Alimentos: huevos, leche, cacahuetes, soja,
pescado y trigo.
Inhalantes: aeroalergenos específicos como
ácaros del polvo.
Agentes microbianos.
Otros factores que exacerban la enfermedad:
Deshidratación de la piel por baños y lavados
frecuentes.
Hormonales: embarazo, menstruación, tiroides.
Infecciones: bacterianas, virus, raras veces
hongos.
Época del año: mejoría en verano, brotes en
primavera y otoño.
Ropa: ropa o mantas de lana en contacto directo
con la piel.
Estrés emocional: secundario o no a la enfermedad.
Los pacientes tienen la piel seca.
El constante rascado lleva a un circulo vicioso de
picor-rascado-erupción-picor(la erupción corresponde
a liquenificación de la piel) (figura
1).
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fig.1
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Las lesiones cutáneas de la DA pueden ser:
Agudas: Edema con afectación difusa; la piel tiene
un aspecto "hinchado" y edematoso.
Crónicas: Liquenificación (engrosamiento de
la piel con líneas cutáneas más visibles) debido al
frotamiento y el rascado repetitivo.
Otras lesiones son:
Fisuras dolorosas en palmas, dedos de las manos
y plantas.
Alopecia en el tercio externo de las cejas
y pigmentación periorbitaria como resultado del frotamiento
compulsivo de los párpados.
Pliegue infraorbitario característico de los
párpados (signo de Dennie-Morgan).
Así según la edad de aparición en la distribución
de las lesiones pueden distinguirse tres fases bien
definidas:
Fase del lactante: desde los primeros meses
hasta los 2 años de edad. Las lesiones aparecen en
forma de piel roja, con vesículas diminutas en especial
en la CARA, pero respetando la boca. (Figura
2).
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fig.2
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Suele existir descamación, exudación con costras húmedas
y grietas (fisuras).
Fase infantil: entre los 2 años y la pubertad.
Las lesiones aparecen como placas liquenificadas,
pápulas erosiones y costras especialmente en FOSAS
CUBITAL ANTERIOR Y POPLÍTEA, CUELLO Y CARA. (Figura
3)
Fase del adulto: desde la adolescencia hasta la
tercera o cuarta década.
Las lesiones son la liquenificación y las excoriaciones.
La distribución similar a la fase infantil.
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fig.3
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Signos asociados:
Un signo especial y característico es el "dermografismo
blanco" que consiste en blanqueamiento a los pocos
segundos de la línea roja producida tras el roce de
la piel y blanqueamiento retardado de la piel eritematosa
tras la inyección de sustancias colinérgicas.
No existe en la actualidad un parámetro objetivo
de laboratorio y su diagnóstico se basa en los antecedentes
de la primera infancia y los datos clínicos.
Es importante realizar un estudio alérgico en toda
persona con DA, sobre todo en niños, para descartar
la implicación de alergenos alimentarios o aeroalergenos
en el desencadenamiento y/o mantenimiento de la enfermedad
cutánea en cada caso concreto.
CRITERIOS DIAGNÓSTICOS
DE LA DA.
En 1980, Hanifin y Rajka publicaron los criterios
diagnósticos de la DA aceptados universalmente.
El diagnóstico se establece con al menos dos criterios
mayores y uno más (mayor o menor).
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Criterios mayores
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Criterios menores
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- Prurito.
- Morfología y distribución típicas.
- Historia familiar y/o personal de
atopias.
- Liquenificación.
- Brotes repetidos.
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Xerosis.
- Ictiosis, queratosis pilaris.
- Pruebas cutáneas positivas.
- Ig E sérica elevada.
- Comienzo a edad temprana.
- Predisposición a infecciones cutáneas.
- Eccema en pezones.
- Queilitis.
- Conjuntivitis recurrente.
- Pliegues de Dennie-Morgan.
- Queratocono.
- Cataratas subcapsulares anteriores.
- Palidez, eritema facial.
- Pitiriasis alba.
- Hipersudoración.
- Dermografismo blanco.
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Es imprescindible plantearse un enfoque de tratamiento
global que incluya la educación del paciente y de
los padres de cómo evitar los factores desencadenantes,
revisar las costumbres del baño e hidratación, estar
al día sobre la terapéutica y sus posibles beneficios
y efectos secundarios, con el fin de ofrecer la mejor
información al paciente y así conseguir un cumplimiento
del tratamiento, en una enfermedad ,que por su recurrencia,con
frecuencia desanima y preocupa al paciente y sus familiares.
Evitar los factores desencadenantes del prurito:
- El exceso de lavados, jabones perfumados y detergentes
- Ropas ajustadas, fibras sintéticas, exposición a
sustancias irritantes.
- Climas con altas temperaturas o climas secos y fríos.
- Estrés emocional y ansiedad
- Reconocer los signos y síntomas de posibles infecciones
intercurrentes
- En casos diagnosticados, evitar los alergenos alimentarios
e inhalantes responsables.
Revisar las costumbres de baño e hidratación:
Se debe explicar al paciente que por un lado el baño
frecuente reseca la piel, y por otro lado el baño
diario si se acompaña de una aplicación inmediata
antes de los 3 minutos de una crema hidratante específica
no perfumada,mantiene la hidratación y la higiene
de la piel y permite una mejor penetración de los
corticoides.
Utilizando cremas en pieles normales ó húmedas
y un ungüento para la piel seca (con una acción
queratolítica suave como cremas de urea al 5-10% o
preparados de ácido láctico, evitando las mismas en
los brotes, ya que puede aumentar el prurito).
Inmediatamente después del baño aplicar si lo precisa
los corticoides tópicos en las zonas afectas y la
hidratación en las otras.
Control del prurito.
Es imprescindible, dado que el rascado perpetua el
eccema y favorece la sobreinfección, por lo que hay
que evitar frotarse y rascarse la piel.
FASE AGUDA:
Vendajes húmedos, glucocorticoides tópicos; antibióticos
tópicos (si hay indicación).
Antihistamínicos (oral o vía sistémica).
Antimicrobianos (en caso de infecciones intensas)
FASE SUBAGUDA Y CRÓNICA:
La base del tratamiento son los antiinflamatorios
tópicos: siendo los corticoides los que
mejor acepta el paciente.
¿Cómo deben emplearse los corticoides?
Se deben evitar por vía general, salvo casos graves
y de difícil control, en pauta descendente y en ciclos
cortos.
En brotes leves y moderados o bien si el tratamiento
ha de ser mantenido utilizar corticoides de potencia
moderada y baja.
En lesiones más intensas utilizar corticoides
de potencia intermedia o alta durante el menor
tiempo posible, después de mejoría utilice corticoides
menos activos.
Pomada y ungüento en zonas secas y liquenificadas.
Cremas en lesiones agudas.
Otros tratamientos:
Fototerapia UVA-UVB.
Inmunomoduladores :
-Ciclosporina (DA grave del adulto).
-Tacrolimus: macrólido lactona de uso tópico,
siendo el aumento del prurito y la quemazón
local los efectos secundarios en los primeros
días de tratamiento.
Otras terapias.
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