Reportajes

Asma y Embarazo

El asma representa una de las enfermedades que con mayor frecuencia pueden causar problemas en el embarazo puesto que su prevalencia está entre el 1-7 % de las mujeres gestantes.
El asma es una causa importante de morbi-mortalidad, tanto aguda como crónica en todo el mundo y, además, su incidencia está aumentando en los últimos años.

asma y embarazo

 

El objetivo del tratamiento del asma en una mujer embarazada debe ser el mismo que en una mujer no gestante: controlar los síntomas, prevenir las agudizaciones y mejorar al máximo la capacidad pulmonar ya que el asma mal controlado en el embarazo puede tener efectos no deseados tanto para la madre como para el feto, como son:




– Hipoxemia fetal.

– Aumento de riesgo de muerte perinatal.

– Hipertensión y preeclampsia.

– Parto pretérmino.

– Bajo peso al nacimiento.

 
Durante el embarazo, los síntomas de asma de una mujer pueden empeorar, mejorar o mantenerse sin cambios. En el 30% de las mujeres cuyo asma empeora durante el embarazo, los ataques de asma pueden producirse en cualquier momento. El período de mayor incidencia parece ubicarse en el tercer trimestre, entre las semanas 24 y 36. Por lo general, en el último mes del embarazo, las crisis de asma no son ni más frecuentes ni más severas.

Una estrategia global del asma debe incluir cinco puntos fundamentales, para garantizar una correcta asistencia:



– Evaluación objetiva de las condiciones materno-fetales.

– Evitación/control de los factores desencadenantes.

– Tratamiento farmacológico.

– Apoyo educacional.

– Apoyo psicológico.

Por todo esto, para el correcto control de la enfermedad debe existir una estrecha colaboración entre ginecólogos, alergólogos y Atención Primaria con el fin de obtener una asistencia integral.

EDUCACIÓN Y FACTORES PSICOLÓGICOS

Una correcta educación es fundamental para un buen control del asma y la propia paciente debe aprender a conocer sus síntomas y a tratarlos precozmente.

El médico que atiende a la embarazada asmática debe conocer la gravedad del proceso en su paciente y los posibles factores desencadenantes que le rodean. Además debe garantizársele a la paciente una mayor disponibilidad por parte de su médico, así como una explicación sencilla de su enfermedad, complicaciones y tratamiento.

TRATAMIENTO FARMACOLÓGICO

Se consideran opciones adecuadas:

Broncodilatadores ß2-adrenérgicos
Los fármacos que se consideran de elección son los inhalados de corta duración(SABA): terbutalina, salbutamol, ya que son los que se llevan usando durante décadas sin efectos significativos en humanos
Con respecto a los β2-adrenérgicos de larga duración (salmeterol y formoterol;LABA), la experiencia en humanos parece indicar que no existen problemas .De todas maneras se pueden prescribir tras valorar el riesgo/beneficio para la paciente y se deben de mantener cuando ya han controlado correctamente el asma de la paciente antes del embarazo, ya que en pacientes con mal control del asma con corticoides inhalados se ha demostrado como más efectivo añadir salmeterol que doblar la dosis de corticoides.

Corticoides
Los inhalados tienen un papel importante en el correcto control del asma a largo plazo al reducir la inflamación bronquial y reducir el número de exacerbaciones. Los corticoides sistémicos pueden ser necesitados para el control del asma durante el embarazo, pero debe de usarse la menor dosis posible. Se han asociado a multitud de efectos no deseados:

– Diabetes mellitus gestacional.

– Parto pretérmino.

– Rotura prematura de membranas.

– Bajo peso al nacimiento.

– Preeclampsia.

– Hipertensión.

– Labio leporino.

– Hiperbilirrubinemia.

Agentes anticolinérgicos
El Bromuro de Ipratropio se usa sobre todo para el tratamiento de la crisis aguda. Escasa absorción sistémica.

Modificadores de los leucotrienos
Estudios en animales con zafirlukast y montelukast no han encontrado problemas durante la gestación. No se recomienda comenzar con esta medicación durante el embarazo, a no ser que sea necesario, aunque sí se mantendrá montelukast en mujeres que lo hayan necesitado con anterioridad para controlar la enfermedad.

Antihistamínicos
Desclorfeniramina, loratadina y cetiricina son las alternativas aceptadas.

Inmunoterapia específica
Generalmente es tolerada sin problemas y no hay descritas asociaciones con malformaciones ni problemas durante el embarazo o el parto. La inmunoterapia bien tolerada no debe suspenderse durante el embarazo, aunque no se recomienda iniciar nueva inmunoterapia durante el embarazo por el riesgo de anafilaxia, que podría desencadenar un aborto.

Metilxantinas(teofilinas)
Al final de la gestación es necesario control de sus concentraciones en sangre para evitar sobredosificación.

Cromonas (cromoglicato disódico)

Descongestivos nasales orales
Los fármacos recomendados eran oximetazolina y pseudoefedrina, pero un reciente estudio ha asociado la pseudoefedrina con una malformación congénita: gastrosquisis. Por lo tanto es mejor no utilizar ninguno a no ser que el beneficio sea muy grande.

Tratamiento de la crisis asmática

En el embarazo las crisis son normalmente infratratadas, y eso conlleva daño fetal importante. Hay que saber que los potenciales efectos adversos para el feto son mayores en un asma mal controlado que los derivados de la medicación usada para tratarlo.
El tratamiento de una crisis en una embarazada no debe diferir de una paciente que no lo está. Se deben de usar oxígeno, β 2-agonistas nebulizados, corticoides orales y parenterales, ipratropio nebulizado y en casos graves, β 2-agonistas parenterales o aminofilina.
Muchas veces existe reticencia a la hora de administrar corticoides a estas pacientes, pero el estudio de Cydulka et al , muestra el riesgo de recaer en otra crisis si no se administran corticoides sistémicos en el servicio de urgencias donde son atendidas y/o no siguen tratamiento domiciliario con corticoides orales, con tres veces más riesgo de recaer en las siguientes dos semanas, teniendo que recibir otra vez toda la medicación necesaria que se podía haber ahorrado de haberse tratado correctamente la primera vez.
El uso de adrenalina durante el embarazo está indicado solamente en caso de anafilaxia o de status asmático, ya que puede inducir la contracción de los vasos del útero y reducir por lo tanto el aporte sanguíneo al feto.

CONCLUSIONES

Los objetivos del tratamiento del asma en el embarazo deben de ser que la paciente esté libre de síntomas y prevenir las exacerbaciones, para así evitar daño fetal, de lo que se deduce que no se debe infratratar a las pacientes.
Se dispone de un amplio abanico de medicación a utilizar, que debe ser evaluada individualmente para cada paciente.

No se debe suspender la inmunoterapia específica durante el embarazo, ya que no se ha demostrado contraindicación alguna.
No se debe de dejar de tratar la rinoconjuntivitis por parecer una patología menor, ya que es una enfermedad con una gran prevalencia y muy invalidante para la paciente.

BIBLIOGRAFÍA
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http://www.aaaai.org/espanol/tips/asma_y_embarazo.stm