Reportajes

Alergia a epitelios

gato

La alergia a epitelios de animales es cada vez más frecuente debido al aumento en el nº de personas  que poseen una mascota en su domicilio. Actualmente presenta una prevalencia de:  

 

  • En población general: entre el 5 y el 10%.
  • En población alérgica: entre el 15 y el 30%.

El alérgeno de mayor importancia procede del gato doméstico (Felis1 domesticus-Fel d 1), seguido muy por detrás por el perro (Canis familiaris-Can f 1, 2,3), si bien cualquier animal podría producirr sensibilización alérgica (vaca, caballo, roedores…). Las responsables de la alergia son las proteínas que se desprenden del animal a través de la saliva, orina y pelo y que se depositan sobre las superficies con las que contactan.

La cantidad de alergeno que producen:

  • Aumenta con la edad del animal.
  • Parece estar relacionada con cambios hormonales.
  • No hay razas más productoras.
  • Es diferente en el mismo animal en diferentes momentos.
  • Los machos producen más cantidad de alergenos que las hembras.

Evitar estos alérgenos es a menudo difícil, pues pueden provenir de los animales domésticos de otras personas o ser transportados por gente que ha estado en contacto con ellos. La alergia puede tardar en desarrollarse varios años  y pueden producirse síntomas hasta 6 meses después de cesar el contacto con el animal, debido a la persistencia de los alérgenos en el domicilio. La aparición de un fenómeno alérgico requiere que:

  • el paciente sea atópico.
  • esté expuesto al alérgeno durante bastante tiempo
  • altas concentraciones del alérgeno y que supere el umbral de estimulación que, en el caso del alergeno del gato, está entre 2 y 20 nanogramos por metro cúbico de aire.

 

DIAGNÓSTICO

Historia clínica (anamnesis)

Es la piedra angular de la primera consulta. Debe realizarse interrogando al paciente de forma detallada y minuciosa para poder confirmar la hipótesis de alergia y establecer una primera lista de alergenos potencialmente responsables de los síntomas indicados. Se detallarán:

  • El historial de los síntomas (su antigüedad, naturaleza, periodicidad, existencia de factores desencadenantes identificados, etc.)
  • Los antecedentes familiares de alergia (un pariente cercano alérgico), así como los antecedentes personales (alergia en la infancia)
  • El entorno general (ambiente donde vive esa persona, clima, etc.)
  • El tipo de vida, los espacios que habita (vivienda, oficina, presencia de animales domésticos, hábitos alimenticios, etc.)
  • Las actividades (profesionales, de ocio, etc.)

 

Para filtrar toda la información pueden ser necesarias varias visitas, lo que puede parecer fastidioso, pero resulta indispensable para realizar un diagnóstico del alérgeno en cuestión.

 

Exploración física

Consiste en una exploración general (peso, presión arterial, etc.) y un examen centrado en los órganos más afectados por la alergia (piel, nariz, ojos, pulmones, etc.).

  • Permite al alergólogo hacer un balance de las repercusiones de la alergia.
  • Orienta hacia posibles exploraciones complementarias (exploraciones funcionales respiratorias en el caso del asma, etc.).

 

Pruebas cutáneas

 Después de la anamnesis y de la exploración física, se identifica una serie de alérgenos probablemente responsables de la alergia. Consisten en la reproducción, a muy pequeñas escala y en la piel del paciente, de la reacción alérgica en los casos de «hipersensibilidad inmediata» (la reacción alérgica aparece inmediatamente después del contacto con el alérgeno en cuestión).

Para ello se deposita una gota del alérgeno sospechoso sobre la piel del paciente y se hace una micropunción en el centro de la gota. La lectura del resultado se hace transcurridos 20 minutos.   Si en el lugar en el que se ha depositado el alérgeno aparece una reacción cutánea con aspecto de picadura de mosquito, significa que el paciente reacciona al alérgeno y que éste puede ser el responsable de determinados síntomas.

La intensidad de la reacción se valora comparándola con la reacción provocada por una sustancia «control» que provoca reacción en todos los individuos sin excepción. Esta técnica rápida y no dolorosa, es reproducible al cabo del tiempo y bien tolerada incluso por los niños más pequeños.

Es indolora y rápida. Es la técnica más utilizada.

 

Pruebas in vitro

Si las pruebas cutáneas no concuerdan con los síntomas presentados, o si resultan difíciles de realizar (eccema extendido, tratamiento con medicamentos que inhiben la reacción cutánea, como los antihistamínicos), el médico puede solicitar un análisis de sangre.  

La prueba que se practica con mayor frecuencia es la determinación de inmunoglobulinas E específicas (anticuerpos que intervienen en la reacción alérgica) del/ de los alérgeno/s sospechoso/s. Ello permite saber si existen anticuerpos en el organismo del paciente contra determinados alérgenos causantes de los síntomas.

 

Pruebas de provocación

Como su nombre bien indica, estas pruebas tienen el objetivo de provocar una reacción alérgica mediante el contacto directo del alérgeno con el órgano más afectado por las manifestaciones alérgicas: inhalación del alérgeno en el caso de la alergia respiratoria, como el asma; pulverización en la nariz en el caso de la rinitis; goteo en la conjuntiva (blanco del ojo) en el caso de la conjuntivitis, etc. Estas pruebas no se realizan de forma sistemática sino tan sólo en determinados casos (duda persistente después de haber realizado todas las pruebas citadas anteriormente) y, evidentemente, se practican bajo estricto control médico.

 

TRATAMIENTO

1. Evitar el alergeno (dejar la mascota).

2. Tratar los síntomas con medicamentos (antihistamínicos).

3. Hacer inmunoterapia específica (vacunas o sublingual).

4. Otros

1.   ¡Retirar al animal de la casa!

Esto en ocasiones es difícil por el vínculo afectivo que se establece entre la mascota y sus amos, sobre todo en el caso de los niños. En estos casos es imprescindible un diagnóstico alergológico correcto, estableciendo de modo claro la relación causal entre la clínica y el animal. Cuando la anterior medida no se puede realizar (negativa del dueño, resultados dudosos), hay que seguir una serie de medidas generales que nos ayuden a minimizar los síntomas:

  • No permitir la entrada del animal en aquellos recintos donde se desarrolla normalmente la actividad del paciente.
  • Mantener a la mascota fuera de cortinas , alfombras y muebles tapizados
  • Lavar al animal 1-2 veces por semana.
  • Usar para la limpieza doméstica aspiradores con filtro HEPA
  • En el caso de gatos, la castración disminuye la producción del alérgeno mayor.

2. Tratamiento sintomático dependiendo de la clínica: antihistamínicos, corticoides orales y/o tópicos, antileukotrienos, β-adrenérgicos…

3. ¿Cuándo es necesaria la inmunoterapia?

  • En alergia ocupacional (veterinarios, granjeros, empleados de zoológicos, etc.). Cuando hay síntomas severos en exposición indirecta. Cuando hay un alto nexo psicológico entre la mascota

4. Otros: VETRIDERM ®

¿Qué es?

Es una loción de uso tópico que reduce la carga alergénica de perros y gatos.

¿Cómo se usa?

Se humedece ligeramente un paño con la solución de Vetriderm®. Se frota el animal a favor del pelo y a contrapelo. No es necesario ni deseable empapar el animal. No se debe aplicar el producto con un vaporizador ya que es indispensable con un paño para poder arrastrar los alergenos fuera de la piel y del pelo. Vetriderm® encapsula el Fel d I y, a continuación, se elimina físicamente de la mascota.

¿Disminuye la concentración de Fel d I?

Se ha podido comprobar en estudios científicos que la concentración del alergeno mayor del  gato disminuye al 50%, aproximadamente, y recupera su valor inicial al cabo de una semana.

¿Qué componentes tiene?

Glicerina, cuaternio-26, cuaternio-22, alantoína, pantenol, gel de Aloe vera, colágeno hidrolizado,estireno sódico, polietilenglicol, ácido cítrico, metilcloroisotiazolinona y agua.
 

Dra. Mónica Fernández Rodríguez.

R4 Alergología. Hospital Juan Canalejo

 

 

Bibliografía consultada